Ya han pasado diez años desde que Antonio Gómez tuviera la idea de crear una asociación para ayudar a esos niños peruanos que diariamente veía recoger comida de la basura. Desde entonces ha llovido mucho, y hoy día Madre Coraje es una ONG extendida por toda España que ha conseguido, entre otras cosas, que los habitantes del Perú ya no demanden tantos alimentos, sino que se centra más en las formas de negociar los excedentes.
Este pequeño proyecto empezó en Jerez de la Frontera con el envío de un contenedor de medicinas recicladas anual. Una écada después se envía más de un millón de euros al año en ayuda humanitaria y más de dos millones en valor medicamentos, material escolar y otras objetos recogidos en todas las sedes disemiandas por todo el país. Y es que, Madre Coraje tiene entre sus principios no enviar nada a Perú que no haga falta o que la gente no demande. Otra de las bases de la ONG es la de no cambiar ninguna de las costumbres del país, para que de esta forma sea la misma sociedad la que al ir avanzando por si misma se vaya redefiniendo.
Patricia Lalor, delegada de la sede de El Puerto, explica que uno de los éxitos de la ONG es el alto nivel de organización.”Para ser sede de Madre Coraje simplemente son necesarias llevar a cabo tres acciones: proyectos integrales, con los que se intenta dar una amplia ayuda sobre una necesidad de el país, ayuda humanitaria, enviando todo tipo de materiales, y educación para el desarrollo, que trata de formar al primer mundo sobre el estado del tercer mundo". "En el caso de que existiera un centro que no llevara a cabo alguna de estas acciones, estaríamos hablando de un centro de apoyo, que se dedicaría a ayudar a alguna sede cercana en todo tipo de tareas”, puntualiza Lalor.
Para esta labor educativa y para muchas más que se suele llevar a cabo en colaboración con los centros de enseñanza, la organización cuenta con la ayuda de unos 1.000 voluntarios. “No es necesario tener ningún requisito especial para ser voluntario para la educación, para el desarrollo, sólo tener las ganas y la energía suficientes para ponerse delante de una clase de críos y explicarle lo que está sucediendo en Perú”. Cada año Madre Coraje lleva a cabo varias campañas en las que se conciencia a los jóvenes y no tan jóvenes de la ayuda que podemos prestar a otros países más desafortunados.
Pero sin ninguna duda, la campaña más conocida de Madre Coraje es la recolección de ropa, aceite y medicinas. Lo que poca gente sabe es el destino de estos recursos y cómo se aprovechan para ayudar al Perú. “Intentamos aprovecharlo todo, la ropa mas nueva va directamente al mercadillo o alguna tienda de las nuestras, la que esta en peor estado se usa para hacer papel o convertirlas en trapos y la ropa que esta etiquetada y que suele ser cedida por tiendas, la enviamos a ese país que tanta ayuda necesita”, explica Patricia Lalor. Medicinas y jabones, hechos con el aceite reciclado, son otros de los productos que se envían mensualmente al Perú.
Madre Coraje ya ha cumplido muchos de sus objetivos. Ha conseguido llevar agua a muchos pueblos peruanos, ha logrado que los campesinos de la zona tengan excedentes, ha ayudado a construir hospitales y quirófanos y, poco a poco, esta inculcando las ganas de seguir estudiando y progresando a las nuevas generaciones indígenas. Pero esta gran familia solidaria sigue ampliando objetivos. “Lo que más nos gustaría es que paulatinamente pudiéramos ir soltando de la mano al Perú y que el país fuera andando solo, pero eso aun es muy difícil", reconoce Lalor. "Ahora mismo estamos muy centrados en la continuidad y en conocer nuestra propia identidad como ONG. También nos gustaría poder autofinanciarnos pero para eso necesitamos muchos más socios” concluye Patricia.
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